Cargando pilas

Vancouver
A pesar de tener la posibilidad de quedarnos unos días más en Surrey en casa de Rafa y Rey, decidimos darnos el capricho de pasar un par de noches en un hotel.  Hacer couchsurfing es divertido y siempre es una gran oportunidad para conocer gente, historias y de practicar el idioma, pero había llegado el momento en el que el cuerpo nos pedía estar un par de días de relax, a nuestro aire, sin tener que estar «de prestado» en casa de otro. Elegimos quedarnos en el hotel Ambassador en Granville Street, Vancouver. Esta iba a ser la primera vez en este viaje que pasaríamos una noche de hotel.

La verdad es que el Ambassador no es nada del otro mundo. Habíamos leído críticas en Internet que decían que las habitaciones que daban a Granville Street eran muy ruidosas, así que al hacer la reserva pedimos una que no diera a esta calle. No sabemos si esto fue un acierto o no. Es verdad que no escuchamos ningún ruido, pero el calor que hacía en el cuarto, aún teniendo el ventilador encendido 24 horas, era sofocante. Hubo gente en nuestra planta que incluso durmió con la puerta abierta. Pero bueno, dejando esto de lado y omitiendo el hecho de que el baño era compartido por toda la planta, podemos decir a su favor que es un hotel muy céntrico. De todas formas, con los precios que ofrecen si alguien quiere hospedarse en Granville Street le recomendaríamos que primero comprobara la disponibilidad de algún hostel como el Hi-Vancouver. Y miradlo con tiempo, que no os pase como a nosotros que buscando de un día para el otro no encontramos nada libre.

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Las tiendas de lencería y los bares convierten en Granville Street en una calle de lo más divertida

Con este momento de tranquilidad llegaba el momento ineludible de planificar nuestra siguiente parada. Habíamos ido a Vancouver Island postergando el empezar a trabajar, pero ya estábamos de vuelta y la temporada de las cerezas había empezando en el extremo sur del Okanagan Valley. Teníamos que tomar una decisión y todo apuntaba que había llegado el momento de dedicarnos a llenar un poco los bolsillos.

Por si necesitábamos otra señal para decidirnos, al volver a Surrey nuestros amigos brasileños nos comentaron que habían decidido ir a Kelowna ese mismo fin de semana. Rafa y Rey querían visitar unos amigos que ya estaban trabajando en la cereza y escapar un poco de la gran ciudad. Todo encajaba. El destino -o el azar, como queráis- nos mandaba una señal bien clara: era el momento de volver al Okanagan Valley.

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Vistas de la ciudad y del Okanagan Lake desde la Kelowna Mountain

Nuestro plan no era muy elaborado: queríamos volver al Okanagan Valley y desde allí buscar algún lugar para trabajar a la espera de empezar la temporada en la empresa que ya nos había contratado, Dendy’s Orchard. ¿Pero porqué queríamos trabajar con las cerezas? La primera razón era porque por fechas coincidía con nuestros planes, la segunda es que es faena de temporada y, por lo tanto, sabíamos que podríamos trabajar muchas horas en pocos días y tercera que en un momento dado necesitarían contratar a mucha gente. Pensando en esto, ya desde España habíamos contactado con diferentes plantaciones de cerezos y tres de ellas ya nos habían confirmado que tenían trabajo para nosotros. Estando Merritt declinamos dos de estas ofertas y aceptamos la de Dendy’s ya que su temporada prometía ser la más larga. Pero la cuestión era que la faena  no empezaba hasta el 15 de julio así que teníamos más de una semana sin plan.

Nos quedamos un par de noches en Kelowna, la primera en casa de Steve con quien fuimos a dar una excursión por los alrededores y la siguiente con Nav, una chica con la que compartimos un gran velada hablando de nuestros viajes y planes.

Rock the Bloc con Steve

Steve era un estudiante de psicología que pese a tener una agenda muy ocupada se sacó de la manga un hueco para acogernos y para salir de excursión con nosotros. Con él recorrimos un trozo de la Kettle Valley Railway (KVR), ruta que ya habíamos hecho parcialmente a su paso por Penticton, y de allí llegamos a una zona de escalada de boulders conocida como Rock the Blocs. No íbamos preparados para escalar porque Steve, pese a que también le gustaba escalar, no tenía el equipo necesario. Así que solo pudimos tantear un poco la piedra mientras disfrutábamos de un paisaje mágico que parecía extraído de alguna historia de fantasía.

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Como no llevábamos los colchones necesarios para escalar estos bloques, solo nos atrevimos a completar una vía que no era demasiado alta. Se llamaba Ladybug. Mariquita. Nada impresionante, pero al menos la hicimos. Luego al volver a casa vimos que se trataba de una vía para niños.

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Para que os hagáis una idea de lo que realmente hace la gente aquí, hemos encontrado este vídeo de la competición que se celebró el año pasado.

Después de la zona de escalada visitamos la Kelowna Mountainuna auténtica aberración de la explotación turística. Aquí un inversor local ha construido varias pistas de esquí y el puente suspendido más largo de Canadá. Un puente que no lleva a ninguna parte, pero que cuesta unos 30$.

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Siguiente destino

Steve estaba demasiado liado con su trabajo y como no queríamos importunarlo más de lo necesario decidimos quedarnos la siguiente noche en casa de Nav. Esta chica, de familia india, estudiaba Relaciones Internacionales en la universidad de Kelowna y resultó ser un encanto. Éramos los primeros couchsurfers que hospedaba, así que nos agasajo durante toda la noche y hay que reconocerle que se estrenó con nota. Había pasado tres meses viviendo en Nepal así que pasamos la noche hablando de viajes y apuntando lugares que visitar.

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Para un viajero, cenas y desayunos como este son detalles que se agradecen muchísimo

Estando en su casa, miramos en los anuncios de trabajo de Craiglist.com y encontramos uno que nos interesó. Mandamos un correo y a las pocas horas ya teníamos respuesta. La oferta era para trabajar en Oliver recogiendo cerezas, es decir, haciendo de picker. Esa iba a ser nuestra siguiente aventura. ¡Y menuda experiencia!

2 comentarios

  1. Gilfran

    hola, me encanta tu blog, yo estoy viviendo en montreal con un whv, sabes si te piden permiso de trabajo para recoger fruta? porque me interesaria para el verano que viene. Gracias!

    • Guillem&Alexandra

      ¡Hola!
      ¡Gracias por tu comentario! Nos alegra saber que a la gente le gusta lo que hacemos 🙂

      Nosotros tenemos la WHV y con el numero SIN no tuvimos ningún problema. Sabemos de gente que ha trabajado sin visa pero suelen pagar menos. Además suelen ser explotaciones pequeñas en las que el trabajo dura una o dos semanas y después tienes que buscarte otro.

      Si te interesa el tema puedes seguirnos o darle al Me Gusta de nuestra página de Face o Twitter para estar al día de las últimas actualizaciones 😉

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