Sydney nos recibe con la tormenta del siglo, primer capítulo de nuestro viaje por Australia - Nuestro Diario de Aventuras

¡Aterrizamos en Australia! Estrenamos país y lo hacemos visitando la más poblada y cosmopolita de sus urbes: Sydney. Esta ciudad nos regaló la famosísima postal de la Ópera de Sydney con el Harbour Bridge al fondo y, además, nos permitió reencontrarnos con una amiga. Nuestro avión llegó de buena mañana y la ciudad nos recibió con una intensa lluvia. Ir de forma rápida y barata del aeropuerto al centro sería el primer reto de un primer día marcado por el mal tiempo. 

Primer día en Australia

Ni más ni menos que la tormenta del siglo. Así llamaban los periódicos al temporal de lluvia y fuertes vientos que azotaba la costa este australiana a nuestra llegada. Fotografías de los daños causados por el vendaval y de gigantescas olas azotando la costa ilustraban las portadas de los diarios. Y ahí estábamos nosotros, a las 8 de la mañana procedentes de Nueva Zelanda, con la mochila de nuevo a la espalda y contemplando el chaparrón tras las ventanas del Aeropuerto de Sydney. No habíamos dormido demasiado y queríamos llegar cuanto antes al céntrico hostel que habíamos reservado de antemano. Primer tema del día ¿cómo ir del aeropuerto al centro de Sydney? Acabábamos de llegar a uno de los países más caros de la vuelta al mundo, así que además de llegar al centro, queríamos hacerlo de forma económica.

¿Cómo ir del aeropuerto a Sydney?

Cerca de la puerta de desembarco encontraréis un stand con una señoras jubiladas que ayudan voluntariamente a los recién llegados. Pueden ofreceros algo de información útil, pero si preguntáis por la manera de llegar a la ciudad, os recomendaran que toméis el tren. Sin duda debe ser la forma más sencilla y rápida, pero también es la más cara, 17 dólares australianos. Si optáis por él, buscad la línea T2 (Airport- East Hills) y en un cuarto de hora estaréis en el corazón de la ciudad, la Central Station.

Ruta del tren entre el aeropuerto y la Central Station de Sidney, Australia

El recorrido son apenas unos 10 kilómetros, pero como veis, salir de aquí no es barato porque el aeropuerto impone una tasa a los transportes que pasan por él que dispara el precio. Si queréis algo más ajustado, tomad el autobús línea 400 hasta Bondi Junction y desde allí otro que os lleve hasta el centro. Esta es la opción barata, pero también la que os llevará más tiempo.

Si queréis barato y rápido hay una tercera posibilidad: subir al autobús 400 que cuesta 2,4 dólares y detenernos en la primera parada que haga. Desde allí iremos en busca de la estación de trenes Macston Station y cogeremos el primer tren dirección Central Station habiéndonos ahorrado la tasa aeroportuaria.  De la parada de bus hasta la estación hay que andar un tramo y lo mejor es que pidáis indicaciones. El billete de tren cuesta 2 dólares para estudiantes y 4 el billete normal. De esta manera, todo el trayecto sale a 6,4 dólares, menos de la mitad que el tren. Nosotros optamos por esta última.

Centro de Sidney durante la tormenta, Australia

Reencuentro al otro lado del mundo

Como os habíamos comentado, Sydney nos hacía especial ilusión porque allí tendríamos la oportunidad de encontrarnos con María, antigua jefa de Alexandra, que nos tenía preparada una sorpresa de altura.  Después de dejar las mochilas en nuestra habitación quedamos con ella para comer algo a uno de los pubs que se pueden encontrar por el centro. ¡Qué bonito es encontrar una cara conocida después de tanto tiempo y sobretodo cuando se está tan lejos de casa!

Hecatombe de paraguas en Sidney, Australia

El viento de ese día perpetró un auténtico genocidio de paraguas

Con ella y parapetados bajo el paraguas, paseamos hasta el Darling Harbour, una dinámica y moderna parte de la ciudad. Al ver que no podíamos disfrutar de las vistas por el mal tiempo y viendo que el agua arreciaba todavía más, decidimos regresar al hostel. Antes de internarnos, pasamos por un 7eleven para comprar algo de cena. ¡Hay que ahorrar que este país es muy caro!

Al día siguiente, con todavía unos días de pronóstico de lluvia por delante, decidimos volver a encontrarnos con María y visitar un museo, actividad muy recomendable, especialmente en días de lluvia. La primera noche la pasamos en el hostel, pero la siguiente la pasaríamos en la que ha sido, sin duda, la habitación más impresionante y con las vistas más increíbles de toda la vuelta al mundo.

Contemplando la lluvia desde el hostel en Sidney, Australia

¡Qué diferentes iban a ser las vistas de nuestra siguiente habitación!