Cuando se habla de la motivación para emprender un gran viaje, las razones que suelen darse son algo así como “para visitar lugares únicos“, “para conocer nuevas culturas” o “para ir fuer de mi zona de confort“. Sin embargo, en nuestro caso había que añadirle otra motivación extra: encontrar animales.

Aunque el aprecio que podemos tenerle a ciertas especies difiere mucho del uno al otro (sobretodo si hablamos de animales cubiertos de escamas y que se arrastran por el suelo), somos unos grandes enamorados de la fauna. La posibilidad de observar determinadas especies y sobretodo de hacerlo en su propio hábitat y no en una deprimente jaula de zoo, en más de una ocasión no ha ayudado a decidir el rumbo de nuestros pasos.

Desde los pingüinos rey de Chile hasta el majestuoso tigre de Bengala, cada uno de ellos protagonizó un pequeño momento de felicidad e ilusión y por ello queremos compartirlos con vosotros.